Crisis, cambios y oportunidades: el panorama del sector hotelero y gastronómico en Rafaela

Jorge Binaghi, presidente de CAPHREBAR, analizó el complejo presente del rubro en la ciudad. La pérdida del turismo de negocios, el impacto económico en la clase media y la búsqueda de nuevas estrategias para atraer visitantes marcan el pulso de una actividad que intenta sostenerse y reinventarse.

La realidad del sector hotelero y gastronómico en Rafaela atraviesa una etapa de fuertes transformaciones. Así lo expresó Jorge Binaghi, presidente de la Cámara de Propietarios de Hoteles, Restaurantes, Bares y Afines de Rafaela (CAPHREBAR), en diálogo con Diario CASTELLANOS, donde trazó un diagnóstico sincero y detallado de un rubro que ha sido históricamente vulnerable a los vaivenes económicos, y que hoy se encuentra ante el desafío de adaptarse a un nuevo contexto.

«La hotelería en la Argentina tiene realidades muy distintas según la región. Hay destinos como Ushuaia o Puerto Madryn que siguen funcionando bien gracias a los cruceros, pero en la mayoría del país, la situación es crítica. Ya no vienen turistas extranjeros como antes. En lugares como Rafaela, donde el turismo no es tradicional, dependemos históricamente del viajante de negocios», explicó Binaghi.

Ese viajante, que solía llegar por cuestiones laborales, hospedarse uno o dos días y luego volver, ya no circula como antes. Según Binaghi, «la pandemia aceleró un cambio que ya venía gestándose. La digitalización y la mejora en los servicios hicieron que muchas gestiones puedan resolverse a distancia. Eso impactó directamente en nuestra industria de la hospitalidad».

Reconversión y nuevas estrategias

En ese contexto, desde CAPHREBAR se impulsa la búsqueda de alternativas para atraer visitantes a la ciudad. «Estamos apostando al turismo de eventos, de reuniones, consorcios. Buscamos diversificar el motivo por el cual una persona pueda venir a Rafaela y generar consumo en nuestros hoteles, bares y restaurantes», señaló.

Además, fechas especiales como el «Día del Amigo» o festivales culturales se presentan como oportunidades claves para el sector gastronómico. «Son momentos en que la gente sale, consume, se junta. Nosotros trabajamos muy bien en esas ocasiones. El gran desafío es lograr que esa frecuencia se mantenga y no sea sólo algo puntual», remarcó Binaghi.

Una economía que golpea el consumo

En cuanto al presente económico, Binaghi no esquivó la realidad y admitió que:
«Actualmente muchos cafés están cerrando en ciudades como Buenos Aires o Santa Fe. La gente está cuidando el dinero, elige no gastar. Y eso se siente acá también».

Sin embargo, subrayó la resiliencia del sector en particular y destacó que: «Los negocios gastronómicos son los primeros en cerrar cuando hay crisis, pero también son los primeros en abrir cuando hay una reactivación».

Binaghi puso especial énfasis en la importancia de la clase media trabajadora como motor del consumo. «Queremos que esa clase media, tan golpeada, tenga la posibilidad de seguir accediendo a una salida, a pedir comida, a disfrutar de un servicio. Hoy las plataformas de delivery, la cercanía de las propuestas, ayudan. Pero necesitamos que haya una reactivación real que permita que la gente vuelva a salir», finalizó Jorge Binaghi.

fuente diario castellanos