Muchas personas lo viven y se inquietan:
Y les dicen:
Pero Freud le daba a esos sueños un sentido.
Las pesadillas no son ruido al azar.
Son conflictos que buscan salida mientras duermes.
Para Freud, el sueño trabaja con lo que te preocupa de día. Mientras duermes, baja la guardia que reprime tus miedos y conflictos, y estos se cuelan en el sueño, a veces de forma directa, a veces disfrazada. La pesadilla pone en escena algo que te angustia y que no terminaste de procesar despierto. No es casual: habla de lo que cargas por dentro.
La idea incómoda es esta:
Pero aquí está lo importante:
No tienes que descifrar cada pesadilla, pero sí puedes escucharla. Cuando un sueño angustiante se repite, pregúntate qué preocupación de tu vida despierta podría estar detrás. A veces, atender eso de día —nombrarlo, enfrentarlo— hace que el sueño deje de insistir de noche. Tus pesadillas no vienen a torturarte. Vienen a mostrarte lo que pide ser atendido.
Freud, S. (1991). La interpretación de los sueños. En Obras completas (Vols. 4-5). Amorrortu. (Trabajo original de 1900)
fuente Un psicoanalista