Casas particulares: se perdieron 30 mil trabajos registrados y 3 de 4 empleadas domésticas trabajan en negro

Un informe expuso la pérdida de 30 mil puestos formales y una baja salarial extrema, mientras desde SACRA advierten que la crisis es peor que en la pandemia.

El sector del trabajo doméstico en la Argentina atraviesa uno de los momentos más dramáticos de los últimos tres años. Considerado históricamente como un termómetro sensible de la economía de las familias de clase media y jubilados, la pérdida del poder adquisitivo en los hogares empleadores terminó por disparar una seguidilla de despidos, recortes de horas y una marcada precarización que afecta de manera directa a cientos de miles de mujeres en todo el país.

 

Según datos vertidos por un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y julio de 2026 el sector perdió 30.133 empleos formales. De esta forma, la nómina registrada cayó de 629.660 a 599.527 trabajadoras, lo que equivale a un promedio diario de más de 33 bajas y a la nula tramitación de nuevas altas tempranas en el sistema formal.

Casas particulares: se perdieron 30 mil empleos registrados y 3 de 4 trabajan en negro

Considerado históricamente como un termómetro sensible de la economía de las familias de clase media y jubilados, la pérdida del poder adquisitivo en los hogares empleadores terminó por disparar una seguidilla de despidos, recortes de horas y una marcada precarización que afecta de manera directa a cientos de miles de mujeres en todo el país.

Considerado históricamente como un termómetro sensible de la economía de las familias de clase media y jubilados, la pérdida del poder adquisitivo en los hogares empleadores terminó por disparar una seguidilla de despidos, recortes de horas y una marcada precarización que afecta de manera directa a cientos de miles de mujeres en todo el país.

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Actualmente, el empleo no registrado en la actividad alcanza el 77,5%, lo que significa que 3 de cada 4 trabajadoras ejercen «en negro». Este nivel de informalidad las margina de los derechos laborales elementales: un 76,7% no cuenta con obra social, el 74,1% no cobra días por enfermedad, el 73,3% carece de vacaciones pagas y un 71,7% no percibe aguinaldo.

Ingresos por debajo de la línea de indigencia y sobrecarga laboral

El mapa salarial refleja el ajuste desmedido sobre la actividad. La remuneración promedio general se ubica en $338.700 mensuales, pero la mitad de las trabajadoras percibe ingresos inferiores a los $300.000 por mes. La brecha de ingresos resulta condicionada por el blanqueo: quienes están registradas acceden a salarios sensiblemente superiores que aquellas sin aportes previsionales.

A la vulnerabilidad económica se le suma la carga del sostenimiento familiar. El 39,8% de las trabajadoras de casas particulares constituye el sostén principal de su hogar, mientras que el 76% debe asumir, además de su labor remunerada, las tareas no pagadas de limpieza y cuidado en sus propias viviendas. En cuanto a las condiciones de contratación, mientras el 53,8% tiene ocupación plena (de 35 a 45 horas semanales), la subocupación alcanza al 30,5% —mujeres que necesitan sumar más horas para llegar a fin de mes— y la sobreocupación roza el 9%.

La mirada sindical: acuerdos paritarios e informalidad

Frente a este escenario, María Stella, integrante y miembro paritario del Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (SACRA), remarcó en diálogo con AIRE la parálisis del sector y las dificultades de la negociación salarial tras el acuerdo alcanzado en la Comisión Nacional de Casas Particulares junto al Ministerio de Trabajo de la Nación.

Según datos vertidos por un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y julio de 2026 el sector perdió 30.133 empleos formales.

Según datos vertidos por un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y julio de 2026 el sector perdió 30.133 empleos formales.

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«Somos trabajadoras de trabajadores que tienen planchado su salario. Es desesperante la situación, porque todo aumenta y no un 1% como es el aumento de nuestro salario», sostuvo la paritaria.

El último esquema acordado fijó subas del 1,9% para agosto, 1,8% en septiembre, 1,7% en octubre y 1,6% para noviembre y diciembre. Para el mes de agosto, el salario para una jornada de 8 horas diarias trepó a $466.750 ($3.800 la hora), representando una suba porcentual de apenas $8.790, cifra que no cubre un kilo de carne. Para compensar ese desfasaje, se fijó una suma no remunerativa por única vez de $20.000 para jornadas completas, a cobrar en septiembre e incorporarse en cuotas hasta noviembre.

«La situación es peor que en la pandemia»

Al evaluar la dinámica diaria en los hogares, la representante sindical alertó sobre un cambio de tendencia drástico en la conducta del empleador. Ante la caída del empleo en las Pymes y el comercio privado, las familias recortaron la contratación de 5 ó 6 días a apenas dos veces por semana, lo que redujo masivamente los ingresos reales del sector.

Según Stella, el escenario actual supera la gravedad del impacto durante el COVID-19, ya que en aquel momento los empleadores mantenían sus puestos o hacían trabajo remoto, sosteniendo la liquidación de haberes. Hoy, la caída del consumo fuerza una drástica quita de horas y empuja a muchas trabajadoras a multiplicar empleos —prestando servicios en 4 ó 5 domicilios distintos— sin llegar a cubrir una canasta básica ni un alquiler.

Frente a este escenario, María Stella, integrante y miembro paritario del Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (SACRA), remarcó en diálogo con AIRE la parálisis del sector y las dificultades de la negociación salarial tras el acuerdo alcanzado en la Comisión Nacional de Casas Particulares junto al Ministerio de Trabajo de la Nación.

Frente a este escenario, María Stella, integrante y miembro paritario del Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (SACRA), remarcó en diálogo con AIRE la parálisis del sector y las dificultades de la negociación salarial tras el acuerdo alcanzado en la Comisión Nacional de Casas Particulares junto al Ministerio de Trabajo de la Nación.

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Por último, la falta de recibo de sueldo mantiene a la mayoría al margen del crédito bancario tradicional, impulsando un sobreendeudamiento con billeteras virtuales o financieras informales para la compra de alimentos y medicamentos, situación que obligó a gremios y bancos oficiales a lanzar planes extraordinarios de refinanciación de deudas.

El impacto de la crisis, la pérdida del poder adquisitivo y el sesgo del Gobierno

El Secretario General de la Asociación de Trabajadores Auxiliares de Casas Particulares de Santa Fe, Francisco Frenna, remarcó, en diálogo con el programa de AIRE Una Tarde a la Vez, que el sector atraviesa una situación sumamente crítica y preocupante, ubicándose dentro de la franja más castigada de la economía. En ese marco, denunció que desde la gestión nacional y las áreas de Economía y Trabajo no han tenido respuestas para recuperar el salario. Según detalló, entre noviembre de 2023 y mediados de 2024 las trabajadoras sufrieron una caída cercana al 60% en su poder adquisitivo debido a la falta de reuniones paritarias y la caída de convenios como el pago de viáticos, un desfasaje que no han podido revertir. Frenna sostuvo que el actual proyecto económico utiliza al sector para equilibrar variables presupuestarias, posicionándolo como el gremio más castigado y postergado.

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Retribución insuficiente, pluriempleo y el rol clave de la actividad

Al referirse a las escalas salariales, Frenna precisó que el piso para la quinta categoría (limpieza y tareas generales) quedó fijado en 3.800 pesos la hora durante agosto, equivalentes a un salario mensual de 466.750 pesos para una jornada de 8 horas diarias. Consideró que estos valores —que se fijan como mínimos sobre los cuales cada trabajadora debe negociar— resultan insuficientes para afrontar el costo de vida, lo que fuerza a muchas empleadas al pluriempleo. El dirigente destacó que, si bien existen casos puntuales de cuidadoras de personas que logran pactar valores superiores de 8.000 o 9.000 pesos la hora, son la minoría en un mercado con poca demanda y condicionado por la pérdida de ingresos de la clase media. Asimismo, subrayó el carácter indispensable del sector, remarcando que sin la tarea de cuidado de niños, adultos mayores y mantenimiento del hogar, el resto de los trabajadores y profesionales no podría salir a cumplir con sus propias jornadas laborales.

Precarización laboral, contrataciones irregulares y dificultades de representación

Por último, el representante gremial advirtió sobre el avance de la precarización y el trabajo no registrado en la provincia. Señaló que desde el Gobierno nacional se ha fomentado la contratación a través del monotributo, la cual calificó como una relación de dependencia encubierta que suele canalizarse mediante agencias de colocación y desemboca en estafas o conflictos legales. A su vez, puntualizó las complicaciones para realizar inspecciones o registrar al personal en barrios cerrados y la dificultad para encarar medidas de fuerza de mayor impacto, dado que las trabajadoras del sector si no se presentan a trabajar no perciben su haber diario.