El dueño del local les dijo que “era un sensor”. Hoy el caso es investigado por la justicia y por Trata de Personas.
Además, quieren saber si menores de edad que utilizaron el baño en la reciente inauguración quedaron filmadas y solicitan conocer qué se hizo con las imágenes.
Lionela, Nerina y Verónica hablaron con Minuto Rafaela y contaron cómo descubrieron una cámara escondida en el baño de una hamburguesería y churrasqueria de la ciudad.
Según su relato, una de ellas se reconoció en la pantalla del celular de su empleador mientras estaba en el baño. Esa situación llevó a una compañera a revisar el lugar y encontrar el dispositivo.
Las mujeres aseguran que, tras la denuncia, la Policía secuestró la cámara y el teléfono. También relatan explicaciones contradictorias del empleador y una posterior llamada con disculpas y un ofrecimiento de dinero.
Hoy hablan de miedo, angustia y desconfianza. Al momento de la entrevista, dijeron estar sin empleo y esperando saber qué contienen los dispositivos y si las imágenes fueron compartidas.
“Queremos justicia”, expresaron.
Ninguna sospecha de robo -una de las excusas que esbozó el encargado del lugar- justifica invadir la intimidad de una persona en un baño.
Escuchar sus voces y dar seguimiento a su denuncia es parte de evitar que estas situaciones se naturalicen.


