Hay promesas que no caducan, sólo esperan el momento exacto para cumplirse.
En 1980, un grupo de compañeras de quinto año del Colegio “Sagrado Corazón” de San Jorge, compartieron un sueño cosido con mochilas cargadas de ilusiones, risas trasnochadas y la inocencia propia de una juventud que se asomaba al mundo. Aquel viaje de egresadas a Bariloche no fue sólo un destino en el mapa; fue la coronación de una etapa inolvidable, una postal grabada a fuego en el corazón de esas amigas que juraron no olvidarse jamás.
El tiempo hizo lo suyo: pasaron cuatro décadas y media, se sumaron profesiones, familias, proyectos, abrazos y ausencias. Sin embargo, el hilo invisible del afecto se mantuvo intacto. Por eso, 46 años después, aquellas egresadas decidieron desafiar al calendario, desempolvar los recuerdos y reeditar aquel viaje soñado.
Volver a Bariloche no fue simplemente subir a un avión o recorrer los mismos paisajes de lagos y cordillera. Fue reencontrarse con la esencia de lo que fueron y descubrir que la complicidad de los 17 años seguía allí, esperándolas intacta. Entre miradas que no necesitaron palabras, risas compartidas a carcajadas frente al Nahuel Huapi , anécdotas que cobraron nueva vida ,y abrazos tan fuertes que devolvieron la juventud a los huesos, el grupo volvió a andar los caminos de la Patagonia, esta vez con la riqueza de los años vividos y el valor inestimable de la amistad reencontrada.
El grupo de reegresasdas estuvo compuesto por: Analía Ambrosioni, Gabriela Bertone, Alicia Brizuela, Mónica Céliz, Mónica Comba, Alejandra Combina, Adriana Dichhuth, Adriana Ferreyra, Sandra Figueroa, Silvana Friederich, Andrea Manavella. Mirta Manfredi, Olga Violo y Marta Zemo.
Este viaje no solo celebró un aniversario; demostró que el verdadero equipaje de la vida son los afectos sinceros. Catorce mujeres, un mismo origen y una lección inolvidable: las mejores historias no quedan en el pasado, se reescriben con el corazón.
“Hay sueños que demoran más de 40 años en madurar, pero no pierden la dulzura”
“Catorce miradas, 46 años después, el mismo abrazo y el mismo paisaje.”
